¿LA SITUACIÓN DEL LAGO DE VALENCIA O “LOS TACARIGUA” UN PROBLEMA DE ORDENACIÓN DEL TERRITORIO?
Por: Urb. Carmen T.
Guerrero.
El Lago de Valencia no está invadiendo el
territorio, está reclamando el espacio de su franja de protección, un límite
natural que las leyes exigían y exigen pero que la gestión urbana ignoró.
Las inundaciones en la cuenca del Lago de
Valencia no son un "desastre natural". son la consecuencia directa de
una debilidad estructural en la gestión, control y aplicación de las leyes e
instrumentos de ordenamiento territorial en Venezuela. Al ser una cuenca
endorreica (sin salida natural al mar), el agua que ingresa solo puede salir
por evaporación. Al romperse este equilibrio, el nivel del lago sube de forma
insostenible, provocando.
·
Pérdida de hogares e infraestructura. El agua inunda permanentemente sectores enteros en
el sur de Maracay (Girardot) y Paraparal (Francisco Linares Alcántara). El muro
de contención construido como medida paliativa ha alcanzado sus límites físicos
y de seguridad.
·
Colapso sanitario y ambiental. El ascenso del lago obstruye las redes de drenaje
urbano. Esto provoca el reflujo de aguas servidas hacia el interior de los
hogares y calles, generando un foco crítico de enfermedades.
·
Pérdida del motor productivo. Hacia los municipios Libertador y Zamora, el agua
avanza sobre los mejores suelos agrícolas y ganaderos de Aragua, sepultando
parcelas de producción y mermando la economía local.
La raíz del problema. Ley escrita
vs. Realidad territorial
El problema central es la brecha entre
la norma legal y la práctica urbana. El ordenamiento territorial venezolano
prevé una Franja de Protección catalogada como un Área con
Restricciones de Uso, específicamente, en el Plan de Ordenación Urbanística
del Área metropolitana de Maracay (POUAMM) , estas superficies se definen como
zonas de alto riesgo de inundación. En ellas, el uso está estrictamente
restringido a actividades agrícolas, recreación pasiva, investigación
científica o seguridad y defensa, prohibiendo taxativamente las
construcciones permanentes.
La ordenación del territorio no es solo
decidir dónde y cómo construir o que actividad desarrollar, sino gestionar el
equilibrio ecológico. Al urbanizar masivamente y sin control las cabeceras de
los ríos en la Serranía del Litoral y del Interior, se deforesta e
impermeabiliza el suelo. ¿El resultado? El suelo pierde su capacidad de
infiltración, multiplicando los volúmenes de escorrentía hacia el lago y
arrastrando sedimentos que hoy rellenan su fondo, acelerando un crecimiento
indetenible.
La Solución desde la Política de
Ordenación del Territorio
Para solucionar esta crisis se propone ejecutar
una política de ordenación del territorio adaptativa y vinculante basada en
cuatro ejes macro.
|
Eje de Acción |
Medida Estructural y Legal |
|
1. Desocupación y Restitución de la Franja |
Retomar la cota de riesgo
máximo como zona no urbanizable de forma absoluta. Ejecutar un plan de
mudanza programada y reubicación digna para las familias de las zonas de
colapso, demoliendo las estructuras existentes para devolverle al lago su
área natural de expansión. |
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2. Saneamiento Hídrico e Infraestructura |
Revisar, replantear y ejecutar
el proyecto de Saneamiento y control de los niveles del lago, concluir las
obras estabilizando su nivel a largo plazo. |
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3. Manejo Integral de la Cuenca Alta |
Implementar planes de
reforestación masiva y conservación de suelos en la Serranía del Litoral e
Interior. Al restaurar la capa vegetal de las cabeceras de los ríos, se
reduce la velocidad del agua y el arrastre de sedimentos que colmatan el
fondo del lago. |
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4. Fiscalización y Actualización Legal de los
instrumentos de ordenación del territorio, y sensibilización de la población |
Actualizar y aplicar con
rigurosidad el Plan de Ordenamiento del Área Crítica con Prioridad de
Tratamiento, el POUAMM, el PDUL de Maracay, diseñar y aprobar los PDUles de
los Municipios F.L.A., Zamora y Libertador, y establecer controles
irrestrictos sobre la emisión de autorizaciones para solicitudes de variables
urbanas fundamentales, permisos de construcción y de habitabilidad, en áreas
catalogadas como de riesgo. La Ordenación del Territorio debe
transformarse en un valor ciudadano como un acto de corresponsabilidad. donde
la ciudadanía asuma el ordenamiento territorial como un principio ético, y
construir un verdadero desarrollo sostenible. |
La solución definitiva no es luchar contra
el agua, sino aprender a ordenar nuestras ciudades respetando las leyes de la
geografía.
La naturaleza no invade nuestras
ciudades; recupera lo que siempre fue suyo.
Hablar de la situación del Lago
de Valencia o Los Tacariguas en Aragua no es solo hablar de lluvias; es hablar
de un desafío histórico en la Ordenación del Territorio en Venezuela.
Esta política no es un capricho
técnico, es una herramienta de supervivencia. En Venezuela contamos con leyes e
instrumentos específicos para esta cuenca (clasificada como una ABRE: Área
Crítica con Prioridad de Tratamiento), sin embargo, cuando los planes de
ordenamiento territorial no se respetan o no se fiscalizan con rigurosidad, la
vulnerabilidad de las comunidades aumenta de forma drástica.
Hoy, miles de familias aragüeñas
en el sur de Maracay, Paraparal o Magdaleno pagan el precio de esa falta de
planificación a largo plazo, viendo sus hogares amenazados cada invierno.
Para construir un futuro
sostenible en Aragua, necesitamos mirar al lago con conciencia científica y
responsabilidad ciudadana. El ordenamiento territorial debe ser un eje transversal
de la solución.

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